Soy Sofi. Cumplí 52 en marzo, y cada mañana mis manos me recuerdan los treinta años forjando cobre.
Forjé mi primera pieza en un taller que apenas podía pagar. No tenía plan de negocio. Tenía una mesa vieja, un rollo de cobre y la idea de que las mujeres merecían joyas hechas con alma y no salidas de una fábrica.
Nunca pensé seguir tantos años. Pero los pedidos seguían llegando, las clientas seguían volviendo, y el cobre me seguía llamando.
Este año me retiro. Y no es porque quiera: son las manos. Ya no aguantan el martillo como antes.
Estoy liquidando todo lo que queda en el taller. Cada pieza está hecha a mano por mí, y las estoy dejando al 70% no porque valgan menos, sino porque ya no las voy a volver a hacer. Envío gratis a todo México.
Y algo importante: cada pieza es forjada a mano, así que de cada modelo quedan poquitas. Si la ves y te late, no la dejes para después. Mañana ya puede no estar.
Liquidación por retiro. El descuento se aplica solo en el carrito.